Hoy, como cada 1 de mayo, todo el mundo celebra el Día de la Madre. Siempre es bonito reconocer el papel fundamental que ejercen nuestras fantásticas madres a lo largo de toda nuestra vida, la labor y el amor indiscutible que nos regalan durante toda su existencia.
A mi me parece más que aceptable que se celebre una cita de estas características, pero lo que deberías preguntarnos es, ¿realmente es una jornada de reivindicación de nuestras figuras maternales? ¿O no es más que otra excusa más por parte de las grandes multinacionales y empresas para fomentar el consumo? Sinceramente, y a pesar de que resulte deprimente, he de decir que se trata de otra herramienta más de la publicidad. Si, de la publicidad, de este formidable mundo que estoy empezando a descubrir más a fondo desde este año.
La publicidad es el arte de vendernos sueños y transmitirnos emociones para cambiar nuestra actitud, y parece que lo logra de forma destacada con este tipo de días festivos. Por ello, hemos de estar alerta para que no nos manipulen y tener criterio propio, ya que, al fin y al cabo, se puede celebrar el Día de la Madre o San Valentín todos los días.

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