miércoles, 8 de mayo de 2013

Economía del Bien Común


Interesantes e intensas jornadas las celebradas hoy miércoles 8 de Mayo en el campus María Zambrano.  María Jesús Melchor y Luis Madrid nos han arrojado un poco más de luz sobre la Economía del Bien Común, un tema tan apasionante como poco conocido y expuesto en los medios de comunicación.

Un punto importante inicial a tratar fue la idea de la necesidad de un cambio inmediato ante el sistema económico actual en el que nos encontramos, repleto de injusticias que nos ha llevado a la grave crisis actual que estamos padeciendo. El cambio, lo diferente, suele asustar a la gente porque no sabes lo que va a ocurrir, y como bien dice un proverbio español, más vale malo conocido que bueno por conocer. No obstante, para abrir un camino prospero a todos los individuos hemos de intentar ejercer el cambio, ya que el modelo actual es discriminatorio y arcaico. 
Para cambiar el sistema, primero debemos comenzar a cambiar nuestra perspectiva, nuestro punto de vista y nuestra visión sobre el mundo. Hemos de abandonar una serie de conductas, actitudes y valores que no sólo nos dañan a nosotros como individuos, también a los demás. La avaricia, el egoísmo y la falta de empatía entre otros muchos no tienen cabida en el cambio, porque para crear una sociedad de bien y próspera debemos remar en la misma dirección, colaborar entre nosotros.

Por ello, durante la conferencia se comentó que se deben cambiar las las reglas del juego y que lo idóneo sería crear un modelo económico abierto en el que el poder no estuviera concentrado en unos pocos. A través de la matriz 4.0, debemos conseguir que la economía no busque el beneficio económico, sino el beneficio común, logrando de esta manera grandes beneficios para todos. Ésta sería la idea en la que se basaría la matriz 4.0.

Más conceptos que se plantearon durante la charla fue la importancia del compromiso ecológico y el consumo local. Nivelando el coste de consumo local con lo industrial a través de ventajas legales, con menos impuestos, menos tarifas aduaneras y con prioridad en la compra pública. Además, se realizaron una serie de propuestas para que no haya tanta desigualdad entre las personas y sea un mundo más justo, como límitar los salarios, la propiedad privada y a las herencias.

En definitiva, volvemos a encontrarnos con que lo único que importa en este mundo es el dinero, un elemento que nos lleva corrompiendo desde el principio de su existencia. La clave para una vida mejor es centrarse menos en lo material y más en lo emocional. La prosperidad está a nuestro alcance y debemos obtenerla a través de la cooperación, de ayudarnos los unos a los otros, haciendo de nuestro planeta un lugar mucho más habitable. 

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